Mi bebé tiene hipo ¿es normal?

Los bebés pueden presentar pequeños ataques de hipo sobre todo durante los primeros meses de vida, especialmente después de comer o cuando se sienten emocionados. Esto es muy normal y los padres no debemos asustarnos por ello. Algunas madres habrán sentido el hipo de sus bebés aún antes de nacer. El hipo no causa molestias a los bebés, de hecho, ellos deben preguntarse ¡por qué el resto de la familia no tiene hipo!

El hipo en los bebés recién nacidos no tiene nada que ver con la respiración. Simplemente son contracciones del diafragma que se suscitan por la irritación o estimulación de este músculo. Por lo tanto, el hipo no debe considerarse una causa de preocupación a menos que esté interfiriendo con la alimentación y el sueño del bebé. Si su bebé tiene hipo durante varias horas en el día, es mejor buscar el consejo del pediatra.

Algunos consejos para quitar el hipo de un bebé incluyen el tomar pequeñas dosis de leche materna o leche de fórmula para permitir que el diafragma pueda relajarse y volver a su movimiento normal. Si el bebé ya ha sido introducido a la comida sólida, se le puede dar un poco de papilla de cereales. También se puede distraer al bebé con un chupón, pero evite los juegos bruscos luego de alimentarlo. Los doctores recomiendan tener a su bebé en posición vertical de 20 a 30 minutos luego de darles de comer.

Es una buena idea que el bebé esté calmado cuando lo vaya a alimentar. Esto quiere decir que no se debe esperar a que el bebé esté demasiado hambriento y enfurecido o llorando antes de comer. Si el bebé se alimenta con biberón, deténgase a sacar los gases del bebé cuando el biberón esté a la mitad. Con esto, el bebé podrá digerir de mejor manera la leche y así evitar que se provoque el hipo.  

Un masaje en la espalda del bebé, con movimientos de arriba hacia abajo mientras el bebé se encuentra en posición vertical, le ayudará a relajar sus músculos permitiendo que el diafragma se alivie también.

El hipo molesta más a los padres que a los mismos bebés, y una buena dosis de paciencia y cariño es lo que los bebés realmente necesitan.

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